Romance del Rey cuitado.
  
 


Era del Rey muy querida
por ser dama de belleza
que le daba fortaleza
para sanar esa herida
que en batalla ya perdida
de manera inesperada,
dejo encinta a su criada
con vientre tan abultado
que se notaba el pecado
a veinte leguas andadas.
 
A esta dama su buen padre
puso refajo de acero
para evitar que el primero
que la viese siendo tarde
no la notase que arde
por tener la edad primero
de disfrutar con salero
con arrebato amoroso
haciendo ese gesto hermoso
de buscarse un cerrajero.
 
El buen Rey la perseguía
por las salas y pasillos
haciendo gestos sencillos
por si la dama lo oía
pero este Rey no sabia
que era sorda cual tabique
y aunque con voces la explique
que su intención era sana
corría como una gama
no atendiendo su palique.
 
A la herrería ha llegado
en carrera desbocada,
la dama que acalorada
muestra al herrero lo herrado
y pide que aquel candado
que le limita su esencia
se lo quite sin paciencia
pues viene el Rey como un toro
y jura con verbo moro
que le duele ya su ausencia.
 
¡Salten hierros y candados
rásguense sedas y tules
córtense los abedules
de todos estos condados,
y que los lagos azules
de fresca y sencilla fuente
le refresque aquesta frente
pues ha llegado muy tarde
y la herrería ya arde
por un herrero caliente!.
 
Emilio. 13 Septiembre2011



 

El hábito no hace al monje
 
 
Ayude con mi vestido
dijo la Reina al tendero
y luego con mucho esmero
ayude con mis breteles.
 
No se duerme en los laureles
el mozo de aspecto raro
y en sibilino mandado
se afana desde los dedos.
 
Oh!,
creí que era un caballero!
-se sonrojaba la dama-
mientras de queja gozaba
lo que tibio de repente
le hizo exclamar
!arremete! mozo engañil y rastrero.
 
¡Aquí y ahora me duelo
de todo oficio engañoso
y en el nombre de lo hermoso
juro a los cuatro corpiños
que cuando nazca este niño
será del Rey, heredero!
 
Ergasto
 
  

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